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jueves, 20 de junio de 2013

Aclarando el ultimo post

Primero, quiero agradecer a todos los que comentasteis el post anterior, no solo en el blog, sino también en el grupo de Facebook, muchas gracias Opiniones incorrectas, Alicia, somos multiples, Inma, Papalobo, Luz y Papacangrejo por las palabras de animo, que siempre agradezco, y mucho.
Cuando escribí anteayer que Todo tiene un limite, no quería decir encubiertamente que me rendía, rendirse es  una palabra que me gusta muy poco, porque tiene connotaciones enormemente negativas, aunque a veces me apetezca mucho abrazarla. Lo que quería decir era exactamente eso, que había llegado al limite, que no quiero pasar mas tiempo separado de los niños, las opciones son dos, claro, traer a los niños aquí, o volvernos nosotros para allá, y por ahora todo apunta claramente a la opción A , los preparativos son muchos, mas de lo que podría parecer a primera vista, buscar casa, mudarnos, hacer números, buscar colegios e instituto, hacer números, planear el viaje, avión o carretera? , he dicho hacer números?
Pero la decisión esta tomada, lo que tenga que ser, tendrá que ser ya. Alea jacta est ( la primera vez que amortizo la asignatura de latin de 2º y 3º de BUP)

Su amigo y vecino, padrestresado

lunes, 17 de junio de 2013

Todo tiene un límite.

Un día, hace ya mucho, un filosofo, o un ignorante supino en un momento de iluminación, dijo aquella frase de: todo tiene un limite, ¿sencilla no? solo cuatro palabras, sin ninguna pretensión del estilo, ser o no ser, o motivo de discurrir de los cerebros de los grandes pensadores de su época, pero aún así, en realidad encierran una verdad universal del ser humano, nada dura para siempre, cualquier persona, país o situación tiene un final, un momento al que se llega por acumulación de numerosas circunstancias anteriores, que dependiendo de estas, y de otros factores, puede ser antes o después, pero que una vez que llega, es irremediable, no hay vuelta atrás, y probablemente la pronunció en un momento de ofuscación, lo que hace que tenga mas sentido aún.
El otro día, en clase de danes, ojeando mi libro, vi a esos seis jóvenes felices que aparecen en la portada, seis inmigrantes de cada uno de los confines del mundo conocido, que han terminado aquí, en Copenhague, estudiando danes, en la contraportada uno de aquellos felices extranjeros es una chica joven morena, de rasgos mediterráneos, tuve que pestañear dos veces para convencerme de que no era mi hija Ada, la mire mas de cerca, y no, claro, no era ella, pero me la recordaba bastante, aunque mi hija es mas guapa, claro está!
Junto al super al que voy de vez en cuando, hay una jugueteria, también hay una tienda de bricolaje, del estilo Leroy Merlin, a la que entro de vez en cuando, ya que yo soy de ese tipo de tontos a los que les gustan las herramientas, en cambio a la jugueteria, no, ¿para que? pues entre, llámalo impulso, ver el estante de figuritas y accesorios de super héroes e imaginarme a mi hijo Ale con su disfraz de Capitan America correteando por casa, fue todo uno.
Al principio, entre el frío, la soledad y la abundancia de tiempo libre,  vi cantidad de películas en mi portátil, y ojeando el trillado disco duro, me tope con una carpeta que no recordaba haber visto, se llamaba, Little Einstein, esos pequeñajos en su nave roja, esa imagen aparece en tu mente al mismo tiempo que la cancioncita de marras, sobre todo cuando has visto tantos capítulos como yo, pues aun así, mi dedo indice tomó vida propia, y cogió camino del play sin que yo hubiese intervenido en la decisión. Me vi un capitulo entero.
El parque de atracciones Tivoli, que comparte nombre con otro de Málaga, aunque este último es 120 años mas joven, esta en pleno centro de la ciudad, esta particular ubicación, se debe  precisamente a la antigüedad de este, en invierno es una especie de gigante dormido, las atracciones mudas e inmoviles hibernan esperando la ansiada primavera, y con los primeros rayos de sol, con las primeras risas de niños, estiran sus anquilosados brazos, elevan sus torres y atracciones apuntando al cielo, como el resto de la ciudad, despierta de su letargo, y se transforma en otra cosa, otra mas bella.
La atracción que mas gritos arranca, es una torre que asciende a 80 metros, la Himmelskibet, de ella cuelgan una suerte de columpios, que al girar esta, por la fuerza centrifuga, parece que estas al final del aspa de un ventilador gigante, eso si a 80 metros y con el riego de que tus zapatos, cartera o móvil lleguen hasta Suecia, si no tienes cuidado.
Nada mas verla, no pensé nada de eso, lo único que pensé es cuando fuimos al parque acuático, y me tuve que tirar desde lo alto del kamikaze con mi hijo Pablo, gran fan de todo lo que huela a peligro o adrenalina, yo me tire una vez, por no parecer un papi gallina...él se tiró 5 veces seguidas, hasta que lo pudimos coger del brazo a la carrera... me voy a tener que subir en la Himmelskibet...lo se, con lo poco que me gustan las alturas.
Pero lo mas grave de todo, es cuando observe unas manchas en un muro, rapidamente reconocí una especie de caras de Velmez, tres caras sonrientes con camisetas de los Stones, mis trillis, Marco, Lucas y Ale, estaban allí, había que entornar un poco los ojos, pero se veía! intenté cobrar entrada, pero me encerraron en el calabozo del Tivoli por intento de estafa.


Como decía Doc en regreso al futuro III, hemos llegado al punto de no retorno.