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jueves, 25 de octubre de 2012

El gran bajonazo

No, no hay que preocuparse, no es ningún bajonazo que a mi se refiera, el tipo de bajonazo del que hablo es otro.
Recientemente, junto a un buen amigo, hablaba de los motivos del gran bajonazo, y este no es otro que el que dan algunas mujeres al poco de casarse, se que no todas, por suerte, pero mas de las que uno piensa. El tema salió por un caso que tenemos cercano, en el que la chica, pizpireta, espigada y hasta guapa, se convirtió en menos de 2 años en una Mildred, señora inglesa de mediana edad (algo como la Sra. Ropper, pero rechoncho), con mofletitos rojitos y todo... el proceso es lento pero inexorable, empieza por un "moderno" corte de pelo después de la boda, esa melenaza tan sexy ya ha cumplido su cometido de quedar bonita en las fotos de la boda, así que, !fuera! después, como sale de casa menos, y quizá porque el gasto domestico es mas alto de lo esperado, el fondo de armario se resiente, y se sustituyen los vaqueros ajustados y las botas altas por algo mas...."cómodo" .Otro capítulo que empieza decaer es el maquillaje, por el mismo motivo,como se sale menos, pues maquillarse para estar en casa...va a ser que no, si antaño usaba lentillas, ahora ya se entrega irremediablemente a las gafas, y no a unas gafas sexy de pasta tipo secretaria, sino a las baratonas que compró cuando las lentillas, porque solo se las ponia en casa, y entonces ese pobre novio, ahora marido, va a empezar a descubrir como es su mujer en realidad...
A todo esto hay que sumarle el aumento de peso, eso es una generalidad, kilito arriba o abajo, la mayoría de los casados engordan en el primer año, algunos mas de la cuenta.
 Pero la explosion final, el sumun del abandono (para alguna, insisto) viene después del primer embarazo, a todo lo anterior le sumamos la "justificación" de los kilos de mas, las ojeras de no dormir y las malas pulgas por lo mismo, y !voila! ya tenemos a Mildred, lo que hasta hace poco era una chica que uno se volvía con discreción a mirar de reojo, ahora es una maruja en la cola del Mercadona que se confunde con el expositor de magdalenas.
Por eso hay que admirar a las mujeres que, con todo lo anterior en contra, sacan un rato para estar guapas igual que antes, y no para gustarles a sus respectivos (ese es un tema aparte, gañanes que cambian sin contemplación los Levi s 501 por el chandal, el cine por el fútbol, y las conversaciones interesantes por la play station, que también se que los hay) sino por estar a gusto con ellas mismas.
Así que si eres una maruja con el pelo cortado a lo "chico" , ropa "comoda" con "algún" kilito de mas, la cara "lavada" y con "gafas" al menos no digas - mira esa, que pelos lleva! -cuando te cruzas con una chica que se cuida.

Proximo capítulo: El bajonazo de los maridos.