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miércoles, 2 de marzo de 2016

Así empieza la historia

Mientras que termino de reescribir el post que se me borró... (brrr) aquí esta un pequeño adelanto de la novela con la que estoy, por ahora es solo un borrador, aun tengo que corregirla, pero como dicen que el feedback es muy importante en esto (y estoy convencido de ello) aqui va.
Gracias!



Capítulo 1,
Algún lugar entre Texas y  Nuevo México. Año 2019.

Cuando uno tiene una experiencia cercana a la muerte, se suele decir que ve toda su vida en un segundo, aquella noche era oscura y húmeda, y Lucas Elisea no dispuso de ese segundo, si así hubiese sido, habría tenido tiempo de sobra de esquivar a aquel torpe descerebrado que deambulaba entre los coches que languidecían  siniestramente en la Interestatal 10.
Aún estaba aturdido del impacto, tirado en el asfalto, pero sabiendo que, en su situación, no perder tiempo era fundamental, así que, medio groggy, intentó ponerse en pie, pero, al tiempo que sentía un agudo y terrible dolor, notó que la pierna se le arqueaba y volvió a caer con un grito ahogado. La extraña curvatura que ésta dibujaba no dejaba lugar a dudas, estaba rota. Lo siguiente que hizo fue buscar visualmente al “ bicho”, no le gustaba ponerle nombres del tipo “individuo” o “Tio” eso los hacía parecer humanos, y fuese lo que fuesen aquellos bichos, hace tiempo que no eran humanos. Lo localizó a unos 10 metros de su maltrecha motocicleta, el pobre diablo se había ido de cabeza contra el paragolpes  trasero de un viejo Cadillac, la tenía abierta en dos, ni se había enterado, si es que alguna vez  se enteraban de algo, tenía una extraña  postura entre dramática y cómica, y Lucas lo habría advertido si hubiese dedicado un sólo segundo a mirarlo, pero ahora tenía otros problemas, la fractura de su pierna derecha era muy fea, no era médico, pero no hacía falta serlo para saberlo, se arrastró hasta su moto, tenía la horquilla doblada, la llanta rota  y el guardabarros destrozado en varios pedazos, resultado del impacto contra los 80 kilos de peso de esa masa de carne y vísceras que ahora colgaba del paragolpes del Sedan de ville del 71, el manillar también estaba seriamente afectado, y sus cosas estaban tiradas por el asfalto, aunque, a decir verdad,  incluso estando en perfecto estado, hubiese sido imposible conducirla con la pierna así.

Hacía frío, estaba sólo, tirado en mitad de la autopista, alrededor suya solo había viejos coches oxidados con gente muerta en su interior, tenía la pierna rota, sin vehículo, y en un mundo lleno de criaturas enloquecidas que aullaban por matar cualquier cosa que  respirase. Un tiempo atrás, en una situación así, habría sucumbido al pánico, llorado,  maldecido su suerte y renegado de cualquier Dios, pero las cosas habían cambiado mucho, contaba con la experiencia a su favor, la experiencia de haber salido vivo de infinidad de situaciones en las que, habiendo dado su vida por perdida, acababa saliendo victorioso, sabía que no era invulnerable, lo había aprendido con sangre, pero también sabía que no había que dar nunca una batalla por perdida antes de tiempo. Se recostó en el asfalto unos segundos, notó el frío húmedo incluso a través del cuero de su chaqueta. El suplicio de la pierna era tan grande, que enmascaraba el dolor general que sentía, estaba completamente magullado, y cualquier movimiento le hacía gruñir de dolor. Respiró hondo varias veces intentando no pensar en el dolor y centrarse en buscar soluciones, la cosa estaba muy fea, pero no estaba todo perdido, se abrió la visera del casco para sentir en la cara las gotas de lluvia que empezaban a caer, abrió la boca para que el agua de la lluvia le hiciese disimular el sabor dulzón a sangre que tenía, y eso le hizo sentirse un poco mejor hasta que, repentinamente, escuchó unos gruñidos desagradablemente familiares,  estaban más cerca de lo que le hubiese gustado, rápidamente se echó mano a la espalda, donde solía llevar la funda con su arma, no estaba allí- se debe haber roto con el golpe- pensó acertadamente, volvió a oír gruñidos, pero esta vez venían de otra dirección, el ruido del accidente los había atraído como a moscas a la miel, y empezaban a estar demasiado cerca.

5 comentarios:

Marta M. dijo...

Hola: una historia trepidante que comienza con un accidente y sus consecuencias para el protagonista. Me alegra leer que no pierde los nervios porque tiene experiencia en salir victoriono de situaciones en las que su vida corrió peligro. Seguimos en contacto

Ugly duck dijo...

Gracias Marta por tu comentario.
Ciertamente es asi, aunque para llegar al punto de no perder los nervios, donde cualquier otro si lo haria, hay que haber pasado por mucho. Y el pobre protagosnista lo ha pasado, y lo seguira pasando.
Gracias!

Mama familiar dijo...

Buenas, está genial el post.
Soy bimadre y me siento muy identificada con lo que cuentas.

Tengo la sensación de que :D lo hubiera redactado yo con mis pequeños.

Espero seguir ojeando tus futuros textos.

Saludos!!

Ugly duck dijo...

Gracias por tu comentario MF, Batallitas de padres múltiples! ;-)
Un saludo!
Padrestresado.

Roberto De la fuente dijo...

Excelente relato , soy padre de dos niños y me siento identificado
Te dejo un enlace con ideas sobre eventos con niños
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